Cédula Profesional Medicina: 9481673 - Cédula Especialidad Neurocirugía: 13439648 - Cédula Subespecialidad Neurocirugía Pediátrica: 14226291

Malformaciones Arteriovenosas (MAV)

Las malformaciones arteriovenosas son anomalías de los vasos sanguíneos en las que las arterias y las venas se conectan de forma anormal, sin la red capilar que normalmente las separa. Esto puede alterar el flujo sanguíneo cerebral o medular y aumentar el riesgo de hemorragia, convulsiones u otras complicaciones neurológicas.

Sintomas

Los síntomas pueden variar según la localización de la malformación e incluyen dolor de cabeza, convulsiones, debilidad de una parte del cuerpo, alteraciones visuales, problemas del lenguaje o hemorragia cerebral. El tratamiento depende de las características de cada lesión y puede incluir observación, procedimientos endovasculares, cirugía o radiocirugía, con el objetivo de reducir el riesgo de sangrado y preservar la función neurológica.

¿Cuando acudir con un Neurocirujano Pediátra?

Un neurocirujano pediátrico es el especialista encargado del diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan el cerebro, la médula espinal, el cráneo y la columna vertebral en niños y adolescentes. Se recomienda acudir a valoración cuando existan síntomas como crecimiento anormal de la cabeza, deformidades craneales, convulsiones, dolores de cabeza persistentes, retraso en el desarrollo, alteraciones visuales, debilidad en brazos o piernas, problemas para caminar o cambios importantes en el comportamiento.

También es importante solicitar una evaluación especializada ante sospecha de hidrocefalia, espina bífida, médula anclada, malformación de Chiari, tumores cerebrales o medulares, traumatismos craneales o de columna y enfermedades vasculares del sistema nervioso. Una valoración temprana permite establecer un diagnóstico preciso y ofrecer el tratamiento más adecuado, ya sea mediante seguimiento clínico, estudios especializados o cirugía cuando sea necesaria.

Se recomienda solicitar una valoración por neurocirugía pediátrica si un niño presenta alguno de los siguientes signos o síntomas:

    • Crecimiento acelerado o anormal de la cabeza.
    • Deformidades en la forma del cráneo.
    • Asimetría facial o craneal.
    • Fontanela ("mollera") abombada o tensa.
    • Convulsiones o crisis epilépticas.
    • Dolores de cabeza frecuentes o persistentes.
    • Náuseas y vómitos recurrentes sin causa aparente.
    • Retraso en el desarrollo psicomotor.
    • Pérdida de habilidades previamente adquiridas.
    • Debilidad o disminución de fuerza en brazos o piernas.
    • Alteraciones de la sensibilidad.
    • Dificultad para caminar o trastornos de la marcha.
    • Problemas de equilibrio o coordinación.
    • Cambios en el rendimiento escolar.
    • Alteraciones visuales o desviación de la mirada.
    • Somnolencia excesiva o irritabilidad persistente.
    • Cambios importantes en el comportamiento.
    • Problemas urinarios o intestinales cómo estreñimiento crónico asociados a síntomas neurológicos.
    • Hoyuelos, masas, manchas o lesiones en la región lumbar o espalda.
    • Sospecha de espina bífida u otras malformaciones congénitas.
    • Traumatismos craneales o lesiones de la columna vertebral.
    • Dolor de espalda persistente acompañado de síntomas neurológicos.